212(a)(6)(E) Tráfico de indocumentados

Mientras que el término “tráfico de indocumentados” evoca la noción de una persona que transporta o escolta ilícitamente a otra persona a través de la frontera en la oscuridad, la realidad es que la definición dentro de la ley de inmigración es mucho, mucho más amplia. Según el artículo 212(a)(6)(E) del INA, el tráfico de indocumentados toma lugar cuando una persona “alienta, induce, ayuda, instiga o asiste” a otra persona “a entrar o a tratar de entrar a los Estados Unidos” en violación de la ley.

No es necesario que el funcionario consular determine que el “contrabandista” lo hizo con fin de lucro o que esté recibió dinero. De hecho, son los miembros de la familia que no han recibido ningún dinero los que con más frecuencia son objeto de acusaciones de tráfico de indocumentados.

Además de los “coyotes” que contrabandean individuos a través de la frontera, el tráfico de indocumentados surge en una variedad de maneras:

  1. En la Lotería de la diversidad, los matrimonios que se llevan acabo después de que a los seleccionados se les avisa que ganaron provocan una reexaminación para ver si son matrimonios de conveniencia. En estos casos de matrimonio “de la noche a la mañana”, una persona que desea inmigrar, pero que no ganó la Lotería, le paga a algún ganador de la Lotería para casarse y así ser elegible para inmigrar como cónyuge. Si el funcionario consular llegara a encontrar que el matrimonio es una farsa, el oficial prohibiría de manera permanente al ganador de la Lotería por ser traficante y al otro “cónyuge” por cometer fraude;
  2. Mentir sobre la edad o el estado civil del solicitante dependiente. Una persona que es menor de 21 años y soltera se considera ser un dependiente para fines de inmigración. Por lo tanto, los padres que intencionalmente mienten que su hijo es menor de 21 años o que su hijo no está casado cuando él, de hecho, sí está casado están sujetos a un hallazgo de tráfico de indocumentados. Cuando los funcionarios consulares tienen este tipo de sospechas, pueden pedir que se realice una prueba de densidad ósea para ayudarles a determinar la edad de un hijo, o consultar con el registro civil cercano para determinar si el hijo está casado.
  3. Mentir que un solicitante de visa es su hijo. En estos casos, el funcionario consular puede ordenar una prueba de ADN para determinar la paternidad o la maternidad.
  4. Los organizadores de excursiones que a conciencia incorporan a un “persona o personas ajenas” a un grupo. Por ejemplo, una persona solicita una visa como parte de un equipo de béisbol, pero en realidad no tiene nada que ver con el equipo. Cuando un organizador de viajes intencionalmente trata de facilitar la emisión de una visa a esta “persona ajena”, podría estar sujeto a un cargo de tráfico de indocumentados.
  5. Los consultores de visa que le aconsejan a sus clientes que a propósito mientan en sus solicitudes de visado o les proporcionan documentos falsos para ayudarles a obtener visas pueden ser considerados inadmisibles como traficantes de indocumentados.

Un prerrequisito y uno de los elementos críticos para que se llegue a tal conclusión es que la persona debe intencionadamente ayudar a otra persona que no es elegible a obtener una visa o a cruzar la frontera. Por lo tanto, un malentendido sincero acerca de la calidad migratoria de una persona es una defensa absoluta de tal acusación. Por ejemplo, un padre que no sabe que su hijo se casó no puede ser acusado de tráfico de indocumentados porque el padre no conocía el verdadero estado civil del hijo. El conductor de un coche cruzando la frontera que pensaba que su pasajero tenía una tarjeta verde también no debe ser objeto de una acusación de este tipo porque no intentó de traer a alguien a los EE. UU. a sabiendas de que sería ilegal.

Las personas con prohibiciones permanentes bajo 6E son elegibles para exenciones de no inmigrantes. Sin embargo, son elegibles para las exenciones de inmigrantes sólo en circunstancias limitadas — en el caso de haber tratado de contrabandear a familiares cercanos.

Como se puede ver, estas decisiones a menudo pueden ser puestas en tela de juicio y desafiadas. Los oficiales consulares no son mentalistas; Discernir la intención y el conocimiento de una persona puede ser difícil. Equivocarse en una o dos preguntas sobre el color favorito o el perfume predilecto de un cónyuge no debe conducir al hallazgo de un matrimonio de conveniencia. Con nuestra asistencia y apoyo legal, muchas personas han podido superar estas decisiones de tráfico de indocumentados que les habían cambiado la vida. Más del 40% de las decisiones de tráfico de indocumentados son anuladas o las exenciones son aprobadas, de acuerdo con las estadísticas del Departamento de Estado. Póngase en contacto con nosotros para averiguar cómo podemos ayudarle.